El bar, o local si se prefiere, El Clavero 46 de Puente Alto luce parcialmente lleno el pasado sábado 31 de enero, a la espera de la presentación de Crude Bastard, agrupación chilena de metal que añade a su fórmula ingredientes que otorgan, vigorizan y empoderan al conectar sus amplificadores para una nueva jornada cruda y bastarda.
Lo primero es perceptible, pero no necesariamente garantizado. Con 10 años de oficio, la banda luce conectada y compacta, dos elementos fundamentales para encender a una audiencia que progresivamente se va adentrando y empapando con la obra, algo nada de fácil, como sentirse aludidos e interpretados. ¡El Metal es más que una buena compañía, es un terapeuta infalible! Así que ya saben.
Crude Bastard, es un power trio, algo que en lo personal me estimula mucho, y no es accidente o mera casualidad, es un diseño musical consciente, una libre elección. Es una posición, una declaración, un ejercicio consciente con el propósito de satisfacer las necesidades artísticas y alimentar la inspiración de sus autores en primer lugar. Eso no se transa, es inviolable. Podemos ser tres, pero generamos más ruido y atmosfera que una multitud sobre las tablas. ¿Por qué? Porque queremos, porque podemos más allá del factor asistentes, aquí todos cuentan. En la historia del rock hay muchos casos, tríos memorables, pero es para otro capítulo.
Anteriormente cite lo compacto, y en lo personal es un elemento muy importante ya que se desprenden ramificaciones de otras canteras musicales, clásicas y contemporáneas. Si dominas un idioma capaz de transmitir un mensaje, ¿porque no intentar con otros y romper lo preestablecido y la monotonía que aletarga y lapida toda conexión y expresión artística.
Los cimientos de Crude Bastards son solidos e irrefutables, pero no necesariamente los atan a un sonido, es más rompen con esa tradición. Aquí hay thrash metal de la vieja escuela, heavy metal clásico, metal moderno, progresivo, riffs apestados, solos emotivos con espíritu bluesero, armonías vocales que encumbran y emocionan’. Bajo y batería exhiben con mucho tacto y respeto sus influencias, pero con vocación de proponer y experimentar. El directo debe saber incorporar nuevos matices, porque es un mundo distinto al estudio, Crude lo hace, pero respetando la columna vertebral de la composición que es el activo.
Hay rabia y de la buena en Crude Bastard, pero también hay humor, sarcasmo e ironía y lo puedes observar, en un trio que se siente a sus anchas en el mundo que crearon y llaman libremente, Crude Bastard, nombre que defienden ante todo con un solido metal.
Muy recomendables.
¡¡Nos vemos en una próxima muchachos!!
Gustavo Moraga Z.



